ADVERTENCIA: Este artículo es recomendado únicamente para los matrimonios o para aquellas parejas que están comprometidas en matrimonio
Un día de estos estuve meditando en el significado de la frase que dice que el sexo no lo es todo en el matrimonio y no dejo de creer que ésa es una gran mentira.
Mis razones son simples pero muy lógicas:
Si el sexo no es todo en el matrimonio, ¿cómo es que hay parejas que deciden terminar su relación por falta de actividad, buen rendimiento o compatibilidad sexual?
Si el sexo no es todo en el matrimonio, ¿por qué hay personas que —tarde o temprano, de alguna u otra manera— terminan cayendo en las garras del adulterio?
A la luz de las escrituras —y de la lógica que podemos deducir de sus enseñanzas— no hay nada más alejado de la verdad que afirmar que el sexo no es todo en el matrimonio.
Cuando Dios creó al hombre y lo puso en el jardín del Edén pensó que no era bueno que el hombre estuviera solo — (Génesis 2:18). Sin embargo el hombre no estaba solo. En todo el relato de la creación leemos que antes de crear al hombre Dios había creado todo lo que éste pudiera necesitar. Aún así Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera solo.
¿Y entonces que hizo? Creó una mujer para él. Una mujer que pudiera ser la ayuda idónea.
Yo se que cualquiera con sentido común me puede rebatir este argumento afirmando que Eva era la ayuda idónea para Adán por ser de la misma especie. Alguien con quien Adán pudiera conversar, jugar o simplemente estar acompañado. Entonces yo respondería que ese no era el verdadero propósito de la creación del hombre. Y mucho menos el del matrimonio. Porque desde que Dios puso al hombre y a la mujer juntos en el jardín de Edén quedó constituido un matrimonio.
El verdadero propósito de aquella unión era la de cumplir el Plan de Felicidad que consiste en traer a los hijos espirituales de Dios a la tierra para que fueran perfeccionados mediante las pruebas que existen en este mundo. ¿Y cómo se logra ese objetivo? Mediante la unión copular del hombre y la mujer. Dicho de una manera más clara: mediante el sexo.
Esa es la razón principal de por qué el sexo es todo en el matrimonio. Sin el sexo el matrimonio no tiene razón de ser porque sin él el Plan de Felicidad de Nuestro Padre Celestial no podría ser cumplido.
Pero eso no significa que el único propósito del sexo en el matrimonio sea sólo la procreación. En la Liahona de Abril de 1976; el presidente Spencer W. Kimball dijo: “no tenemos conocimiento de que de que el Señor haya dado instrucciones de que la debida relación sexual entre marido y mujer deba limitarse únicamente a la procreación…”
Así que en el matrimonio está permitido también mantener relaciones sexuales para deleitarnos en su placer. Siempre, lógicamente, cuidando la dignidad de la pareja. De modo que en esto también se manifiesta la justicia de Dios porque si el sexo en el matrimonio estuviera limitado únicamente a la procreación, las parejas que no pudieran tener hijos por razones de infertilidad estarían cayendo en transgresión si lo hicieran.
Entonces abordemos el punto del placer sexual.
Dentro de la iglesia hay muchas parejas que enfrentan diversos desafíos que no les permiten tener paz en sus hogares y muchos de esos desafíos tienen origen en la intimidad. Las razones pueden ser muchas pero no pretendo mencionarlas todas. Solo diré que es responsabilidad de todos —hombres y mujeres— educarnos sexualmente antes del matrimonio.
En primer lugar usted debe saber que con la misma vehemencia con que el Señor prohíbe las relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio, con ese mismo énfasis aprueba y santifica las relaciones sexuales con su pareja. Así que de una vez DISFRUTE PLENAMENTE DE LA SEXUALIDAD. Vea a su pareja, obsérvela, conozca su cuerpo, explórelo y descubra sus áreas erógenas.
Para los recién casados y que están teniendo relaciones sexuales entre sí por primera vez no se hagan grandes expectativas. Es más, en lo personal recomiendo que ese primer encuentro sea como una lección sexual del uno hacia al otro. Háganlo como una visita guiada por un museo. Hagan preguntas, den opiniones y hagan según su pareja vaya indicando. De esa manera llegarán pronto a conocerse sexualmente y lo disfrutarán mejor.
Hombres, por favor, por su propia felicidad, por la de su pareja y por el bien del matrimonio, aprendan a controlar sus impulsos sexuales. No sean eyaculadores precoces. Generalmente el problema de la eyaculación precoz tiene su origen en la mente. Estudien como estimular el placer sexual durante el coito sin eyacular. En otras palabras: Estudien sobre sexualidad como si estuvieran estudiando para mantener el trabajo que brinda el sostén económico a la familia.
Sin embargo, si por alguna razón ocurre que eyaculan tan pronto como han iniciado: no se frustre. Suele suceder. A todos nos ha sucedido. Lo peor que puede hacer es creer que ya se ha estropeado su organismo y que ya no volverá a tener relaciones sexuales satisfactorias. Eso no es cierto. Más bien aprenda a controlar su mente.
Mujeres, por favor, no se cohíban. No hay nada que le reste tanto placer a las relaciones sexuales como una pareja que no colabora.
Tampoco es recomendable que comparen de ninguna manera a su cónyuge con otras personas. Eso sólo los llevará a descubrir defectos en ella e ignorar sus virtudes.
No le comenten a nadie de sus desafíos y menos de sus insatisfacciones sexuales porque pueden encontrarse con alguien que se aproveche de ello.
Y finalmente, tengan tanto sexo como sea posible. De esa manera su mente y su cuerpo se verán libres de tentaciones. Mantener relaciones sexuales es como comer. Si usted sale a la calle sin haber desayunado, lo más seguro es que termine comiéndose cualquier cosa que le ofrezcan en la calle ya sea vendida o regalada.
Para quienes se pregunten por qué estoy hablando claro y pelado sobre este asunto, y que piensen que lo mío es una canallada o una vulgaridad les digo que ni lo ni lo otro. Es un asunto que nos concierne a todos los que estamos casados y alguien tenía que decirlo sin adornos ni poemas.
También lo escribo porque más de una persona —hombres y mujeres, miembros de la iglesia y no miembros— me han confesado sus dificultades matrimoniales de índole sexual, especialmente aquellas que he mencionado en este artículo. Y lo que es peor, me han confesado haberse sentido tentados —algunos lo han hecho— a traicionar a su pareja o incluso terminar su matrimonio.
Entonces, si el sexo no lo es todo en el matrimonio, ¿Por qué están dispuestos a llegar a tanto?
Definitivamente si el sexo no es todo en el matrimonio es lo más importante.
Hasta Pronto;
ESCRITO Y PUBLICADO POR EVER MARTINEZ


2 Leer o Escribir Comentarios:
Ever:
Respetuosamente discrepo, pero principalmente por tu enfoque. Si tú dices que es una mentira que el sexo no lo es todo en el matrimonio, por lógica quieres decir que el sexo es todo en el matrimonio. El decir
"todo" no da lugar para nada más porque es todo. Indudablemente tiene un lugar "clave", "importantísimo","principal" si quieres, pero "todo"????
¿Qué sucede con los matrimonio de tercera edad donde hormonalmente no tienen un deseo alto de sexo, esos matrimonio no tiene propósito, son malos matrimonios?
Dentro de los varios matrimonio plurales de José Smith hay evidencia que muestra que él no tuvo relaciones con todas sus esposas, de hecho algunas de ellas eran casadas.
Usando tu mismo racionamiento de separaciones matrimoniales por problemas sexuales, también hay separaciones de parejas que se llevan bien en sexo, pero no son leales, pelean mucho por problemas de caracter, son orgullosos, rencorosos, no son amigos, no comparten objetivos, etc. Si se producen separaciones por todas esas causas y muchas otras se establece que el sexo no lo es todo en el matrimonio.
Rescato la verdad de que ocupa un lugar muy relevante en la relación matrimonial y su descuido puede dañar profundamente la relación.
Saludos
http://estudiosud.blogspot.com
Roberto, buenas tardes:
Gracias por tu visita al blog y por el comentario muy acertado y sobretodo muy instructivo.
Créeme que cuando escribí este post también pensé en lo que has mencionado. Lógicamente en el matrimonio no todo es sexo. La vida sería aburridísima si solo hiciéramos una cosa y aunque hubiera mucha acción sexual en el matrimonio terminaríamos cayendo el hastío.
En el matrimonio hay otras cosas que contribuyen a la felicidad y tu mencionaste algunas. Sin embargo, mi enfoque sobre el tema es en respuesta a lo que se me ha consultado porque como lo he declarado; hay personas que enfrentan esos desafíos precisamente por la falta de intimidad o por mal desempeño a la hora de hacer el amor.
Por eso, teniendo en cuenta que en el matrimonio hay otros elementos claves que contribuyen a la felicidad matrimonial terminé el tema diciendo que "Definitivamente si el sexo no es todo en el matrimonio es lo más importante"...
Gracias por tus visitas y tu comentario.
Hasta Luego
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