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domingo 23 de enero de 2011

Tomar la Santa Cena indignamente (1 Corintios 11:27)

Esta mañana, mientras estaba en la iglesia en uno de los discursos escuché algo que me ha dejado pensando mucho en la necesidad, la seria y urgente necesidad de un arrepentimiento sincero.

Cuando hablo de un sincero arrepentimiento, me refiero no a lo que muchos hermanos se limitan a hacer: Auto consolarse pensando en que si hacen las cosas bien a partir de entonces, evitando no cometer otra vez el mismo error algún dia serán perdonados por sus buenas obras sin la amarga necesidad de confesar su pecado a sus lideres del sacerdocio y sin tener que seguir un proceso disciplinario formal.

Lo malo de esta idea es que mientras no confiesen su pecado se verán en la abrumadora necesidad de tomar la Santa Cena o de lo contrario, su líder del sacerdocio se dará cuenta de que no la está tomando y entonces empezará con una serie de preguntas que a la larga lo llevará a concluir que el hermano "X" necesita de un proceso formal de disciplina...

¿Pero que pasa si los lideres del Sacerdocio nunca se enteran de que este o aquel hermano necesitan un proceso de arrepentimiento? En algunos de los casos, los hermanos que piensen que no es necesario confesar su falta y que vasta con una gran cantidad de buenas obras o un razonable periodo de tiempo portándose bien, caerán en el error de tomar los emblemas del Señor indignamente y entonces estan en serios problemas.

El versículo que me ha traído a deducir estas cosas se encuentra en 1 Corintios 11:27 y dice textualmente:

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Aunque parezca un poco fuerte, la verdad es que Nuestro Padre Eterno no dice las cosas para asustarnos y así lograr que nos portemos bien, mas por el contrario, lo hace porque es la única manera como podremos lograr la vida Eterna.

He querido compartir este mensaje para hacer consciencia, recordar la grandeza del convenio de la Santa Cena y hacer hincapié que tal ordenanza representa el cuerpo y la sangre del Señor por medio de quien tenemos redención, la cual solamente se hace efectivamente mediante el arrepentimiento...

Hasta Pronto;

ESCRITO Y PUBLICADO POR EVER MARTÍNEZ

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