viernes, 28 de enero de 2011

Lideres que cometen el pecado de Elí.

En una de las clases del Antiguo que estudiamos el año pasado aprendimos algo que desde entonces me ha dejado pensando en la sagrada la responsabilidad que tienen los lideres de la iglesia a la hora de aplicar la justicia y la disciplina de Dios.

El Sacerdote Elí, mentor del profeta Samuel, tenia dos hijos que actuaban inicuamente. Lo peor es que lo hacían en la casa del Señor (El Templo). Como era natural, el sacerdote Elí en algún momento les habló al respecto y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo acerca de vuestros malos procederes. No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo, pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.
- 1 Samuel 2: 23-24

Lamentablemente sus hijos no hicieron caso a este "comentario" de su padre y siguieron con sus ofensivas costumbres.

La justicia de Dios nunca deja de ser; tarde o temprano, quien transgreda sus leyes se enfrentara a ella. Los hijos de Elí no fueron la excepción y Jehová emitió su veredicto: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca haga yo tal cosa, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.

He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano (sacerdocio) en tu casa...Y yo me levantaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré una casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días.

- 1 Samuel 2: 30-31, 35 **Cursiva agregada por el autor.

Poco tiempo después, Jehova el Señor, confirmó esta determinación a Su siervo Samuel y le dijo: He aquí, haré yo una cosa en Israel que a quien la oiga le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa; cuando comience, también acabaré. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha reprendido.
- 1 Samuel 3: 11-13

El día señalado para cumplir esta profecía llegó y en ese mismo dia, como lo habia anunciado el Señor, empezó y terminó: Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue vencido, y huyó cada cual a su tienda; y hubo una gran mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie.


Y el arca de Dios fue tomada, y murieron los dos hijos de Elí, Ofni y Finees.


Después de la muerte de los hijos de Elí, un hombre que habia estado en el campo de batalla, llegó a la cuidad a dar las noticias de aquel combate. Elí se encontraba sentado en una silla a la orilla del camino cuando vino aquel hombre...

El relato nos explica como se cumplió la parte de las profecías concernientes al sacerdote Elí:
Y el mensajero...dijo: Israel huyó delante de los filisteos, y también hubo una gran mortandad entre el pueblo; y también tus dos hijos, Ofni y Finees, han muerto, y el arca de Dios fue tomada. Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó de la silla hacia atrás al lado de la puerta, y se desnucó y murió...
- 1 Samuel 4: 17-18

Ahora bien, ¿En que consiste el pecado de Elí? A simple vista, cualquiera que lee este relato pensaría que en un primer momento Elí reprendió a sus hijos pero aquello que él les dijo a penas se puede considerar un comentario y no una acción disciplinaria como la que se puede esperar de alguien a quien el Señor ha puesto para juzgar a Su pueblo.

Cuando menos, el sacerdote Elí debió haberles prohibido, entrar al Templo y comer de lo sacrificado al Jehová.

En la actualidad pueden ocurrir casos semejantes. El Señor, en su infinita justicia y misericordia ha indicado distintas acciones disciplinarias. Para recordar un poco, porque ya las he mencionado antes, el Señor ha señalado que acciones disciplinarias pueden ser:
1- Llamado de atención o reprimenda.
2- Periodo formal de prueba
3- Suspensión de derechos
4- Excomunión.

En el primero de los casos, un obispo o presidente de estaca, puede determinar si un hermano sigue tomando la Santa Cena (semejante a comer lo que se sacrificaba a Jehová) o sigue ejerciendo su sacerdocio. 

Lo que puede llevar a un líder del sacerdocio a cometer el pecado de Elí, es que si una persona ha transgredido seriamente, que desde cualquier punto que se evalúe amerite una suspensión de derechos o una excomunión pero por afinidad o consanguinidad se limite únicamente a llamarle la atención o darle asignaciones  (en algunos casos de suspensión de derechos a un miembro se le pueden dar asignaciones a fin de mantener su mente ocupada y su espíritu fortalecido) que den la apariencia de que todo anda bien.

Técnicamente en eso consistiría el hecho de que un líder cometa el pecado de Elí: "Honrar a un hombre mortal e inicuo, dejando pasar la oportunidad de reprenderlo con lo cual incurre en deshonrara Dios"

Ahora bien, por mi parte, no me consta de que un líder haya caído en este error, mas sin embargo no descarto la idea de que mientras estamos en este mundo de probación nos vemos tentados a cometer muchos errores y la raíz de todos los males, el orgullo, como siempre nos puede llevar a hacer una cosa semejante solo para proteger la reputación de X o Y familia; especialmente si son lideres respetados dentro de la iglesia.

Espero que podamos meditar al respecto con espíritu de oración y estudio y no leer este post con un espíritu de controversia.

Hasta Pronto;

ESCRITO Y PUBLICADO POR EVER MARTINEZ

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